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proceso de construcción de la empresa proceso de creación de marca

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Y fuimos afinando nuestros valores, y éstos tendían a una comunicación muy cercana, muy personal con cliente y público, porque no se puede crear, mantener o reposicionar una identidad corporativa, on y/o offline, si no conoces al sujeto en profundidad. Además, necesitábamos un nombre que transmitiera esa intimidad de un modo intemporal, que valiera, como sabíamos al principio, para lo clásico y lo nuevo.

Una identidad que fuera atrevida sin ser incomprensible.

Que fuera creativa pero no descabellada.

Que nos definiera y que definiera también muchos de los valores que buscan los clientes: la elegancia, la inmutabilidad, la inmortalidad, el sentido de pertenencia a un club, el ser elegido, el punto sexy, el cultural…

Que fuera muy reconocible, fácil de recordar y, sobre todo, que tuviera sentido.

Podíamos ir a un nombre arriesgado porque lo que hacemos es también poner nombres, y porque nuestro trabajo no es el día a día de la comunicación o el marketing de un cliente. Un cliente nos busca para encontrarse y que los otros le vean. Para que mantengamos, con ideas y campañas muy especiales, ese punto que le hace diferente. Para que creemos algo singular. Para que dediquemos tiempo a pensar por él, pero tiempo de verdad, de calidad, con equipos que equilibran la juventud con la experiencia. Los clientes nos buscan para pasarlo ellos bien también, para que con esa complicidad hagamos cosas memorables.

Memorable. Intemporal. Narraciones. Historias. Personajes y personalidades. Entretenimiento. Capacidad de recuerdo. Singular. Atrevido. Clásico. Club, pertenencia. Elegidos. Inmortales. Sexys.

Y un lugar desde el que trabajar:

Transilvania

TransilvaniaLAB

¿Por qué?

Porque en Transilvania…

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